28 agosto 2013

FEDERICO GARCÍA LORCA

El estado de inspiración es un estado de recogimiento, pero no de dinamismo creador. Hay que reposar la visión del concepto para que se clarifique. No creo que ningún gran artista trabaje en estado de fiebre (...) Se vuelve de la inspiración como se vuelve de un país extranjero. El poema es la narración del viaje (...) El poeta que va a hacer un poema (...) tiene la sensación vaga de que va a una cacería nocturna en un bosque lejanísimo (...) El poeta debe llevar un plano de los sitios que va a recorrer y debe estar sereno frente a las mil bellezas y las mil fealdades disfrazadas de belleza que han de pasar ante sus ojos (...) Momento peligroso si el poeta se entrega, porque como lo haga, no podrá nunca levantar su obra (...) Hay a veces que dar grandes gritos en la soledad poética para ahuyentar los malos espíritus fáciles que quieren llevarnos a los halagos populares sin sentido estético y sin orden ni belleza.

FEDERICO GARCÍA LORCA, La imagen poética de Luis de Góngora (conferencia)

18 agosto 2013

Ese punto/ cuando la poesía no alcanza/ (pero la voz sí)

Y se los voy a decir/ yo también lo dije/ no cabía de orgullo/ “la poesía no admite compromisos”/ ése/ su compromiso/ es hablar con lo humano/ inmarcesible/ creo que dije o lo dijo alguien/ puede hablar/ a cualquier hombre/ en cualquier época/ y lo creí/ y me sentí muy libre/ yo también me pavoneé/ los miré con sorna/ festejé las bodas de la poesía consigo misma/ la gracia eterna/ de su limón girando/ hasta esa mañana de mayo/ que entreví/ en este mi país/ un pueblo/ calles/ casas/ iglesias/ perros/ cuerpos/ allanados/ sangrantes/ escuché sus voces en camiones/ “ven y cala a esta puta”/ dijeron/ y la arrastraron al asiento trasero/ desgarraron su ropa/ bajaron sus pantalones/ le taparon los ojos/ le dijeron “perra, dime vaquero”/ le introdujeron violentamente los dedos

Y cuando la llamé no vino/ no abrió la boca/ me abandonó/ estaba comprometida con lo humano inmarcesible/ las guerras del Cáucaso/ del Peloponeso/ o cantaba la belleza de la rosa/ la belleza del amor/ la belleza de los símbolos/ no hablaba de policías/ gendarmes/ chota/ culeros/ ya nos cayó la verga/ sí/ como botín de guerra/ sus cuerpos/ mujeres/ no mujeres/ tetas/ nalgas/ vaginas/ bocas/ agujeros/ sitios/ espacios/ jardines desolados

Y me decía/ me decían/ me repetía/ no puedo cerrar los ojos/ no puedo abrirlos/ como yo los abro/ tengo los párpados cocidos/ un llano quemado mis palabras/ el poema/ me dio silencio/ me dio silencio/ me dio silencio/ ese fue el inicio/ y eso fue lo que me dio/ llanto/ y eso fue lo que me dio/ amargura/ y eso fue lo que te dio/ país/ trágatelo como piedra/ polvo/ trágatelo país

Oscuro, MARÍA RIVERA (aquí el poema completo)

04 julio 2013

TOMÁS SEGOVIA

Para mí la vejez es libertad. No tiene uno peleas pendientes, nada que demostrar, tampoco temores de si me van a rechazar o no. Escribo por puro gusto, porque es mi manera: voy al café, de pronto se me ocurre un poemita y lo escribo. No hay finalidad, ningún compromiso. Si no me sale, da igual: escribo porque me gustan el café y los versos.

TOMÁS SEGOVIA -entrevista-

19 junio 2013

Collage

Para ser propio,
el cuerpo debe ser extraño,
y así encontrarse apropiado.


(Texto de Jean-Luc Nancy. Imagen de Ariadna Segura)

16 junio 2013

Diálogo con unos cuantos poemas


1.
Empieza por no ser. Por ser no. El Caos es negro.
Como es negra la nada.

2.
Nace la claridad, su gallo triza el cielo,
se esponjan los colores/vanidosos.

Pero el negro se ahínca primigenio. Toda luz
en el carbón se abisma en el basalto.

3.
Tes physiciens appellent corps noirs tous ceux qui
absorbent intégralement les radiations reçues.

Para mejor lanzarlos al asalto
del día (Goya pudo decirlo).

4.
Socavón en la sangre, en la memoria,
lo negro sube a la palabra, es la tormenta
rabiosa de los odios y los celos:
Othello el blackamoor, el moro negro
(para el lívido Yago,
siempre).

5.
Padre profundo, pez abisal de los orígenes,
retorno a qué comienzo,
estigia contra el sol y sus espejos,
término de los cambios,
última estela de las mutaciones,
palabra del silencio.

6.
Su palacio nocturno: el sueño, el párpado
sedosa guillotina del diurno pavorreal
para que sólo las similitudes
desplieguen sus tapices de morado, de púrpura y de óxidos,
harem del negro, esperma de los sueños.

7.
Se diría que le gusta que lo aplanen, lo espatulen, lo tiendan en
lisas superficies, como se hace aquí. Se diría que ama ser el
trampolín desde donde saltan los colores, su callado sostén.
Todo es más contra el negro: todo es menos cuando falta.

8.
Cedes a estas metamorfosis que una mano enamorada
cumple en ti, te llenas de ritmos, hendiduras, te
vuelves tablero, reloj de luna, muralla de aspilleras
abiertas a lo que acecha siempre del otro lado,
máquina de contar cifras fuera de las cifras, astrolabio
y portulano para tierras nunca abordadas, mar
petrificado en el que resbala el pez de la mirada.

9.
Caballo negro de las pesadillas, hacha del
sacrificio, tinta de la palabra escrita, pulmón
del que diseña, serigrafía de la noche,
negro el diez: ruleta de la muerte, que se
juega viviendo.

10.
Tu sombra espera tras de toda luz.

Negro el 10, JULIO CORTÁZAR


1.
Partir de dónde
hacia qué.
Tras la palpitación
del origen
reposa absoluto
el vacío.
Caos, Nada, Corona.
Ovitagen en busca de imageN.
Ahí todo
sin nada
ser aún.

2.
Primera emanación primera.

Se pierde divinidad
queda abismada
en la materia.

A partir de aquí
se comienza
a ser.

La claridad es el signo
de todo aquello
que ya es.

Sólo la luz
devela el ser
tras las formas.

Alegría
de recorrer la creación.

Sabiduría:
la constitución
de toda huella.

3.
No hay recorrido
sin comprensión.
----Entendimiento.
--------Inteligencia.
Trinidad.
Espectro de la luz.
Colores
de nuevo.

Nos es dado el camino
del mismo modo que a la materia
le es dada la radiación.

Un cuerpo que en vez de reflejar
absorba.

Evohé.

4.
Aparece el lenguaje
como una espuma
que inquieta se decide a subir.
Cuatro es la Tierra
cifrada.
La sangre y las estaciones
honran al signo.
Nos llevan a él
con misericordia.

5.
Movimiento
pulsión del organismo
que pasea sobre sí
esperando descubrirse.

Extremidades estrella
sentidos pentagrama
tal vez erotismo.

Desplazamiento
es búsqueda
no encuentro.

Con el cuerpo
hacer justicia.

Con severidad
trascenderlo.

6.
Reino del color
Blanca luz: ave sin destino
Viva belleza
revuelta

También es sueño el día

Día que regresa al día
sin morderse la cola

Fluctuación del instante
frontera indomable
circuito aluvial

La más oscura
de las estaciones
hospeda nuestra vital
desposesión

Entrega sin renuncia

7.
Nos dirigimos al triunfo
del pulso sobre el reposo.
El origen es un trapecio
del que se arrojan los cristales
de la sangre antes de nacer.

8.
Vacío que te aíslas en tu propio júbilo.
Gozo del designio
que se cumple.
¡Un impulso!
Un impulso que mantiene latiendo al reino
en su absolutidad.
Esplendor del mecano.
Sumisión y alabanza
del siervo.

9.
Palabra que has dejado de ser pronunciada
para quedar como registro
de esferas superiores.
Negro fundamento que se expresa
a través de la voz
que ha dejado atrás el vacío.

10.
OTEJBO
OTCA

AICNESERP
NIF LA

AICNANOSER RECAH
ODITAL LED

RAERC LE ZEID
מלכות


1. PDF Revista
2. Nota sobre Negro el 10
3. Otros poemas de JC

07 junio 2013

Poesía en la cotidiano

I.
¿Cómo acomodar el quehacer poético en nuestra vida cotidiana si estamos repletos de obligaciones que poco tienen que ver con la poesía? Hacer la compra, sacar al perro, llegar a casa, limpiarla, lavar la ropa, trabajar, estudiar, cocinar (sobre todo si es una tarea de la que depende el bienestar de un hogar, lo cual le va quitando poco a poco su aspecto creativo), liquidar deudas, pasar tiempo con la familia, con los hijos, con la pareja, pagar impuestos, mantener en orden la administración personal, todas ellas son tareas que pueden consumir nuestros días al grado de envolvernos en ese terrible vértigo que tan ligado está con la mala salud o con ciertas enfermedades como la obesidad, el estrés, la depresión, la diabetes o, simplemente, con la sensación de vacío que muy fácil se adueña de nuestra parte inconsciente contaminando nuestros actos y pensamientos.

Mucho se culpa a los poetas de que por ellos y su obra complicada y hermética (o dicho de otro modo, por ese impulso derivado de las viejas vanguardias del siglo anterior) el público en general se ha estado alejando de los libros de poesía. En lo personal siento que esa forma de escribir poemas, una de tantas que son publicadas por revistas o editoriales, no alcanza a ser tan poderosa como para lograr que la gente se aleje ya que tampoco es que se le publique mucho, de hecho, podemos elegir una librería al azar y encontrar en su sección de poesía una contrastante mezcla de autores reconocidos y "fáciles de leer" junto con ediciones kitsch de poesía amorosa y libros post-vanguardias (muchas veces fallidos), lo mismo escritos por poetas prestigiados que por poetas emergentes.

Es decir, en la actualidad la oferta poética sigue gozando de buena salud, no de buena difusión pero sí se nos ofrece diversidad cuando nos la encontramos en ferias de libros, librerías, festivales, a diferencia del lector que es el que ha venido estropeando su salud ya que, dicho llanamente, se ha desvinculado de su vida interior, del placer de lo pausado, y se ha apegado en cambio a la sobreestimulación, al fervor tecnológico, al pensamiento industrializador, al poco-qué-decir-pero-mucho-con-qué-decirlo.

Este vértigo moderno es el que me parece nos lleva a ni siquiera generar la cosquilla necesaria para asomarnos a un poema, fenómeno que ocurre por igual con otras áreas que también implican quietud: la contemplación, la meditación, la oración, los paseos, la escritura a mano, la apreciación de la música, el beso con demora (¿no es verdad que ya pocos se besan con pausa, encontrándose con el otro de a poquito, como si nuestro único propósito en la vida fuera sentir la amplitud de nuestra propia presencia a través de estar sintiendo la del otro?).

Ni siquiera el hombre del campo puede considerársele como un hombre de quietud, ciertamente no tendrá el estrés de las urbes pero no deja de tener el estrés del trabajo, el de la escasez de recursos, el de las condiciones laborales injustas, el de la insatisfacción personal.

II.
En estos escenarios es complicado que la poesía se inserte como cosa común y más si seguimos asociando al acto poético con todo aquello con lo que hoy está asociado, para qué enlistarlo, a veces pareciera que la poesía está secuestrada por el sistema educativo, por la academia, por los mismos escritores que, en vez de ejercer su libertad consciente a través de ella, generalmente se muestran amargados y pesimistas con toda aquella poesía fuera del establishment, incluyendo la que habita inocentemente fuera del libro, fuera del canon, fuera del poema.

La poesía no le pertenece a las editoriales ni a las librerías ni al sector literario.
La poesía no sólo está en los clásicos.
La poesía no nada más está en la creación y en la lectura de poemas.
Pero tampoco la poesía está nada más en la calle ni en el habla cotidiana ni en lo multidisciplinario, el cual sigue siendo un discurso recurrente en la actualidad y que a veces da la impresión de ser una simple y absurda estrategia mercadotécnica para "acercar lo poético a las masas", terrible error ya que a la poesía se le acerca uno desde cierta inquietud metafísica, difícilmente funciona si se nos vende. Quien está destinado a llegar a ella (un llamado parecido al de los místicos, sin duda) lo hace sin estrategias de este tipo.

Entonces ¿qué hacer para que la poesía no nos resulte extranjera?

Hay que apelar, me parece, a una de sus cualidades: el ritmo.

III.
Del mismo modo que una persona en algún momento de su estrés cotidiano busca un extrañamiento, un momento de equilibrio o, dicho de otro modo, un "relax" a través de comer un chocolate, tomar una infusión o ir a un spa, el ser humano contemporáneo requiere de otorgarse a sí mismo espacios en los cuales aquietar su pensamiento, su caótico y muy condicionado pensamiento.

El punto es que no sólo habría que buscar por necesidad momentos aleatorios de relajación sino que habría que crear una estructura con la cual sistemáticamente tuviéramos momentos de quietud con la misma constancia con la que somos productivos o nos bañamos o escuchamos noticias. Es ahí donde la poesía puede volver a nosotros como esa cosa cercana y cálida que siempre fue: una fuente viva de conocimiento, un espacio para estar presentes.

Poesía terapéutica. Poesía redentora. Poesía religiosa que nos re-ligue, que nos conecte con nuestro mundo interior sin dogmatizarnos.

En ese sentido, no sólo los poemas servirían para ello y mucho menos los poetas servirían de guías (acaso uno de los grupos sociales donde mayor vanidad y autoengrandecimiento hay). En cualquier otro arte también está la poesía, en el paisaje o en la manera de mirar de los niños, cuando encontramos una imagen extraordinaria debajo de la mesa, pasando frente a nosotros o en nuestra memoria.

La poesía no tiene fronteras. ¿Cómo podría tenerlas? ¿No sería eso como decir que se puede encapsular una porción de cielo?

Todo es cuestión de acondicionar la mirada, de reeducarla, de regresarla a ese viejo estado de inocencia infantil pero ya no soportada en una experiencia pueril sino en una visión adulta o, como dijera Bocheński, la madurez agraciada.

El acto poético se da cada que un estímulo nos lleva a abandonar la inmediatez y nos hace estar presentes, por todos lados presentes, sintiéndonos unidad, extendiendo esa unidad con el otro, con lo otro. De ahí que la amorosa sea la poesía más socorrida: no hay estímulo más letal para sentir la plenitud de la existencia que amar a alguien.

Hacer de la poesía una diaria costumbre es lo mismo que tener una dieta balanceada rica en sabor y nutrientes: una alimenta y desintoxica el organismo, la otra mantiene sano el pensamiento. Ambas aumentan la felicidad.


Hay días que desean por encima de todo
Dejar que interrumpamos un momento
Nuestra perpetua vigilancia
Nuestra marcha apretando las mandíbulas
Nuestra mirada inquieta con los puños cerrados
La recelosa sístole de nuestro corazón

Ponen para cubrirnos sobre el cielo
Un toldo delicado de adelgazadas nubes
Nos rodean de un aire desenvuelto y afable
Con un ligero aroma a caminos lejanos
Dejan que el mundo enseñe
Sus grandes manchas bellas
Acolchan levemente los sonidos contusos
Alejan el fangal de los deberes
Les tapan a las deudas sus vergüenzas
Y esperan sonriendo dulcemente
Que aceptemos la vida.

TOMÁS SEGOVIA

*La pintura es de Antonio López García, pintor y escultor español nacido en 1936, nueve años después que Tomás.

02 junio 2013

Collage

Abrazo la alegría en la forma
que el instante ha tomado,
tu cuerpo.


(Texto de Homero Aridjis. Imagen de Ghada Amer)

31 mayo 2013

VICENTE ALEIXANDRE

El poeta está lleno de "sabiduría", pero no puede envanecerse, porque quizá no es suya: una fuerza incognoscible, un espíritu habla por su boca. Con los dos pies hincados en la tierra una corriente prodigiosa se condensa, se agolpa bajo sus plantas para correr por su cuerpo y alzarse por su lengua.

VICENTE ALEIXANDRE, prólogo a la 2a. edición de "La destrucción o el amor" (aquí un muy buen link al respecto)

29 mayo 2013

The Medicine of Poetry

El siguiente es un artículo que aparece en el número de Julio-Agosto del 2012 de la revista Spirituality & Health. Su autora es Kim Rosen, escritora, conferencista y terapeuta que basa su modelo de salud en leer poesía, interactuar con ella, adoptar poemas con propósitos muy parecidos a los de la contemplación activa, la repetición de mantras o la visualización con cartas o mandalas.

Mezclar literatura con temas holísticos difícilmente es bien visto tanto por los círculos new age como por los círculos literarios. En ambos espacios se da un fenómeno muy parecido: suelen estar repletos de especialistas que, de tanto que saben, delimitan qué sí cabe en el círculo y qué no (como si el conocimiento tuviera fronteras), sobre todo en México, país donde los espirituales suelen abordar la espiritualidad sin desprenderse del yo (pequeña paradoja) al grado de hacer de su nombre una marca, y los intelectuales suelen menospreciar todo lo que no sea arte, ciencia o humanidades, al grado de declarar públicamente que los libros de autoayuda son basura o que Paulo Coelho es un fraude (“sólo lo difícil es estimulante”, repiten una y otra vez estos seres de mediana inteligencia, compradores de vanidad).

Por fortuna, los grandes pensadores siempre son los que tienen una actitud promiscua con las áreas del conocimiento. Eckhart Tolle (guía espiritual) de joven era el típico intelectual alemán que, a sus 29 años, ya había vivido en Alemania, Barcelona y Londres, abrevando de sus respectivas culturas; Nicole Diesbach (antropóloga) mezcla en sus escritos ciencia, literatura, poesía, misticismo, filosofías de oriente y occidente; Saúl Kaminer (artista plástico) no deja de lado en su obra la rica tradición y enseñanza judía, al contrario, la absorbe y la expresa a través de lenguajes plásticos contemporáneos; Naomi Shihab Nye (escritora estadounidense de raíces palestinas) escribe poemas que difícilmente son un reto para los académicos y esnobs de la literatura, sin embargo poseen lo que todo gran poema posee, sin importar si es de Góngora, Juan Ramón, Lezama o Gorostiza: la capacidad de sacar al lector (cualquier lector, no sólo el especializado) de sí mismo y conmoverlo, estimularlo, trascenderlo.

Y por fortuna, también, a lado de estos grandes pensadores están esos grandes editores que se arriesgan a publicarlos a pesar de no entrar en los parámetros establecidos, sin importar si son grandes editoriales de alcance mundial o pequeñas y locas editoriales independientes.

Así las cosas, el siguiente es un texto (+ un poema de Rumi (en el artículo también se incluye un poema de Shihab Nye que por el momento no voy a transcribir)) que a más de un fama haría rabiar (no hay nada peor que los famas que creen ser cronopios (o como dijera Dulce en los 80: “Porque eres un lobo, un lobo que siempre ha vestido piel de oveja”)) pero que sin duda será la delicia de esos espíritus inquisitivos a quienes el conocimiento, sin importar la forma en que éste se presenta, los pone alegres.


La Medicina de la Poesía:
Cómo las palabras pueden salvar tu vida

“Nunca podría conectar con la poesía”, dijo Jan. “¡Soy una maestra de matemáticas!” Ella estaba sentada en el sillón de mi sala de estar, rodeada por pilas de libros de poesía. En la mesa de café había una pila de tarjetas, cada una con un poema diferente. Incluso algo del arte de la pared tenía versos caligrafiados a mano entre los colores.

A pesar de mi actual pasión por el poder de la poesía, pude relacionarme totalmente con las palabras de Jan. Por muchos años, de hecho tuve miedo de la poesía. Sentía como si fuera el lenguaje secreto de un club elitista al que yo no había sido invitada a unirme. A pesar de que amaba la poesía siendo niña, la dura y excesivamente analítica forma en la que la enseñaban en mi secundaria me había intimidado. De repente mi mágico mundo de palabras y sentimientos se convirtió en “pentámetros yámbicos”, “tetrámetros dactílicos”, “esquemas de rima” y “encabalgamientos”. Decidí que esa poesía no era para mí después de todo.

La mirada de Jan cayó en la pila de los libros de Mary Oliver y las lágrimas salieron de sus ojos. “Hace unos pocos años, cuando yo comencé a enseñar en mi actual trabajo, la primer amiga que hice fue Rita, una maestra de inglés y poeta. Le confesé a ella mi incapacidad para entender la poesía. Con una mirada de complicidad en sus ojos, me dijo: ‘No te preocupes, yo me ocuparé de eso’.

“Unos pocos meses después –continúa Jan– Rita me obsequió por mi cumpleaños 46 una caja bellamente decorada. Dentro había docenas de sobres, cada uno con un poema. Y había una hoja de instrucciones: Cada mañana, tan pronto como te despiertes, toma uno de estos sobres en un lugar apacible con una ventana que dé a la naturaleza, o junto a una planta o a una vela. Siéntate cómodamente y lee el poema en voz alta para ti, preferiblemente más de una vez.

Hubo un tiempo oscuro en la vida de Jan. Por más de una año estuvo luchando con una enfermedad crónica. Su ilimitada energía parecía haberse evaporado, dejándola perpetuamente pálida y cansada. Alguna vez ella amó conducir su bicicleta de montaña cada día en los senderos cercanos a su casa, ahora apenas podía llegar a casa de su trabajo como maestra para colapsar en su cama. A pesar de que ella había ido con doctores, terapistas y médicos alternativos, ninguno parecía ser capaz de proveerle respuestas o alivio.

“Pensé que podría seguir el consejo de Rita” me dijo Jan encogiéndose de hombros. “Nada parecía estarme ayudando”.

La mañana siguiente a su cumpleaños ella despertó con el mismo agotamiento implacable en el pecho. ¿Donde encontraría ella la energía para encarar este día? Al arrastrase fuera de la cama, vio la caja de poemas en la mesilla de noche. A regañadientes sacó el primer poema fuera de su sobre y se sentó junto a la ventana. Se sintió un poco tonta leyendo en voz alta sin que nadie salvo su gata pudiera oírla, pero ella siguió las instrucciones de Rita.

Fue un poema de Mary Oliver llamado “El día de verano”. Mucho de la primera estrofa fue sobre un saltamontes. La descripción de las criaturas de "ojos complicados" y "pálidos antebrazos" fue adorable, pero Jan no vio la relación con ella. Unas pocas líneas después, sin embargo, ella se quedó sin aliento. “No sé exactamente lo que es una plegaria”, escuchó a su propia voz decir. De pronto, ella estaba despierta, escuchando. Las siguientes líneas del poema le hablaron directamente a ella, haciéndole frente a una conversación que tenía constantemente por debajo de la superficie de su vida pero que nunca había entablado en voz alta: ¿Cómo voy a rezar si no soy religiosa? ¿Cómo mi vida se convirtió en algo sin significado? ¿Qué es lo que considero sagrado de todos modos? Las líneas finales dejaron a su corazón acelerado: “Dime ¿qué es lo que vas a hacer / con tu salvaje y preciosa vida?

Cada mañana después de eso, sin fallar, el poema del día se conectaba con ella misma de una manera que nunca había experimentado. Rita había elegido los poemas exactos que desbloquearían el corazón de Jan. A menudo Jan llegaba a las lágrimas por una frase de Mary Oliver, o Naomi Shihab Nye, o Hafiz. “Amarás de nuevo al extraño que eres tù mismo” Derek Walcott le aseguró. O “el daño que abrazas se convierte en alegría” Rumi le avisaría. Con la apertura de cada sobre, Jan se sentía más profundamente enamorada de la poesía.

Me encontré a mi misma asintiendo con la cabeza mientras ella hablaba. Yo también había redescubierto inadvertidamente el poder sanador de la poesía durante un difícil momento de mi vida. En 1994 estaba en medio de una depresión suicida. En ese momento yo era terapeuta y maestra de auto-transformación pero nada de la sabiduría espiritual o psicológica que yo había aprendido podía tocar el lugar dentro de mí que se sentía tan roto.

Cuando yo me deprimo, limpio. Un día estaba fregando bajo el radiador y encontré un casette sin etiqueta con pelos de gato y polvo. Lo limpié, lo puse en la casetera y comencé a lavar los platos. La voz del hombre que recitaba poesía llenó mi casa. Estos poemas no se parecían nada a los que había conocido en la secundaria o el colegio, eran lo que ahora llamo “poemas de la vida interior”. Muchos eran los mismos que los hechos a mano que Jan encontró en la caja que le regaló su amiga. El sonido de la voz que hablaba y las palabras de los poemas alcanzaron un lugar dentro de mí que se había sentido totalmente intocable. Dejé mi esponja y lloré.

Un poco de actividad detectivesca reveló que la cinta había caído de la bolsa de un cliente. Ella me dijo que el orador era David Whyte, un poeta que recita de memoria para inspirar creatividad e intuición en grupos en todo tipo de escenarios, desde salas de juntas hasta monasterios.

Comencé a leer poemas en mi vida diaria, no simplemente leyéndolos y cambiando la página sino desarrollando ricas relaciones con los que más me gustaban. Aprendí muchos de memoria, llevé muchos en mi bolsa, grabé algunos en la pantalla de mi computadora y en el refrigerador. Yo raramente me voy de la casa sin un poema en mi bolsillo. Imprimí algunos de mis favoritos en pequeñas tarjetas y las usé como baraja adivinatoria. Ellas se convirtieron en mis "tarjetas de ángeles", mi terapia, mi medicina, mis rezos.

Esos poemas no solo me infunden de sabiduría sino que me traen vitalidad al cuerpo. ¿Cómo, podrías preguntar, puede un poema tener un efecto físico? Como dice Emily Dickinson: “Si leo un libro y hace que mi cuerpo tan frío pueda calentarse, entonces sé que es poesía.” Como el tambor de un chamán o un canto sánscrito, el ritmo de un poema arrastra los latidos de tu corazón, el fraseo cambia tu respiración y los sonidos resuenan dentro de la cristalina estructura de tus huesos. Muchos años después vine a entender esto como la “anatomía chamánica del poema”: la investigación científica actual muestra que las ondas cerebrales, respiración y pulso, literalmente cambian cuando le das voz a un poema, abriendo la mente más allá del pensamiento ordinario. Los elementos físicos del poema literalmente crean circunstancias bioquímicas para la sanación y la introspección.

Me quedé fascinada con la poesía, no principalmente como un arte literario sino como una poderosa medicina sanadora para desbloquear la riqueza de la vida interna.

Luego, en el otoño del 2008, la poesía me rescato de una manera que nunca esperé. En Octubre invertí todos mis ahorros en un pequeño fondo local. Dos meses después un amigo que también había invertido en ese fondo me dejó un mensaje: “Bernard Madoff fue arrestado hoy. El fondo era un fraude. Lo hemos perdido todo”.

Me quedé allí, sin aliento, agarrando el teléfono mientras la voz automatizada repetía “Para repetir este mensaje, presione uno”, estaba paralizada y en shock. De pronto, salido de la nada, escuche estas palabras en mi mente:

Antes de saber lo que en verdad es la bondad
debes perder cosas.

Sacudí mi cabeza de incredulidad. Era un poema de Naomi Shihab Nye llamado “Bondad”. Aunque lo había escuchado antes, nunca me había atraído. ¡Y ciertamente no sabía que estaba en mi memoria! Sin embargo, las siguientes líneas se desplegaron en mi mente como las letras de un karaoke:

Siente el futuro disolverse en un momento
como la sal en un caldo muy diluido.

Claro que hubo de repente miles de cosas que necesité hacer –contactar con mi abogado y mi contador, averiguar cómo iba a pagar las deudas que adquirí cuando pensaba que tenía dinero, sin mencionar pagar la renta, la comida, el seguro de salud– pero todo lo que podía pensar era en googlear “Bondad”.

Necesité ayuda, y este poema fue la única voz que me hablaba a mí. Así que lo encontré en la web, lo imprimí, y me senté en el piso a leerlo en voz alta.

Lo que sostienes en tu mano,
con lo que cuentas y guardas escrupulosamente,
todo eso debe irse

Se sintió como si el poema hubiera sido escrito para mí personalmente, para ese momento exacto. Fue como tener la ayuda perfecta en el instante de un accidente.

“Bondad” se convirtió en mi rezo. Lo leía antes de ir a la cama y en el desayuno cada mañana. Me recordaba que esto no era una tragedia sino un camino a la compasión, y que no estaba caminando sola. Eventualmente me supe el poema de memoria y lo pude decir en voz alta para mí misma y para otras personas que estaban agradecidas de escuchar su sabiduría.

Nunca he sido una persona religiosa pero después de esa experiencia creo que entiendo por qué los musulmanes rezan a Alá cinco veces al día o los judíos ortodoxos miran al este y enrollan el tefilín. Incluso ahora, me encuentro con “Bondad” muchas veces a la semana para conducirme al corazón de lo que realmente me es importante.

Te invito a también explorar el poder sanador de la poesía. Aquí tienes unas cuantas ideas acerca de cómo hacer de este poderoso arte tu aliado:

1. ENAMÓRATE DE UN POEMA. Entiendo que esto puede ser un gran reto para aquellos quienes como yo, se alejaron de la poesía o nunca se conectaron con ella desde el principio. Así que aquí están algunas pistas sobre cómo encontrar un poema para hacer amistad con él. Tal vez tú y yo somos similares y los poemas que amo también te hablen a ti. En la parte de atrás de mi libro Salvada por un poema: El poder transformador de las palabras hay una lista de 50 de mis poemas favoritos. Hay también muchas fascinantes antologías enlistadas en la bibliografía. Tal vez escuchaste un poema que te tocó en una boda o un funeral. Haz memoria. La página web de Poetry Foundation tiene una “herramienta poética” que te ayudará a encontrar poemas sobre cualquier tema. La página de Poetry Chaikhana reúne antigua y moderna poesía espiritual de todo el mundo (A Media Voz podría ser una buena opción en español. N. de la R.)

2. LEE TU POEMA EN VOZ ALTA. No puedo dejar de enfatizar la importancia de darle voz a la poesía, tanto si hay o no alguien escuchando. Un poema está hecho de más que palabras en una página: es respiración, sonido, ritmo. La mayoría de los poemas ofrecen su magia completa solo cuando se unen a la voz humana.

3. Una vez que comenzaste a buscar poemas que amas, ESCRIBE UN DIARIO de ellos en el orden en que aparezcan en tu vida.

4. ESCRIBE TUS LINEAS FAVORITAS EN TARJETAS. Usa estas tarjetas de poemas como una herramienta de inspiración: lee una cada tarde como una plegaria antes de dormir o úsalas como baraja adivinatoria cuando enfrentes una dificultad en tu vida.

5. TEN UN SALÓN DE POESIA en tu casa. Invita a todos a que traigan su poema favorito para leerlo en voz alta y algo de comer para compartir.

La poesía es una puerta a la pasión, a la paz y a la totalidad que se encuentra justo en medio de nosotros. Es gratis y está disponible para cualquier persona todo el tiempo. Te invito a pasar por el umbral de un poema hacia la maravilla de tu propio ser.

KIM ROSEN


El ser humano
es una casa de huéspedes:
con cada mañana llega
también un nuevo arribo.

Un regocijo, un desánimo, un sin sentido,
alguna vaga conciencia… Todas
son visitas llegando de improviso.

Acógelas.
Vuélvete su anfitrión.

Incluso si son una turba abatida
que en su desolación
barren con todo el mobiliario
no dejes de honrar a tus visitas…
Tal vez te escombren la casa
para el arribo de nuevos placeres.

Reúnete a la entrada
con el recelo,
con la vergüenza,
con la mala fe,
e invítalos a pasar
con una bien plantada sonrisa.

Sé agradecido
con todo aquello que venga
ya que cada una de estas visitas
te son dadas
para guiar tu camino.

La Casa de Huéspedes, RUMI


Traducción del artículo: Claudia P. Zamora
Traducción del poema: Alberto Espejel S.
Texto original
Kim Rosen

16 mayo 2013

Collage

Ah, tus besos lluvia,
diluviándolo todo.
Te ofrendaría mi neumonía,
y una estepa árida.
Me mojaría de ti,
el verano entero,
hasta el verano entrante.
Te esperaría,
como se espera el monzón.


(Imagen de Marcela Navascués. Texto: un viejo viejo poema encontrado por ahí)

08 mayo 2013

Collage

Viajar
es como lanzar un puño de tierra al aire
y escuchar la historia que te cuenta.


(Texto de Alberto Ruy Sánchez. Imagen de Andrea Ruy Sánchez)

20 abril 2013

S/T

Sube sin prisa
Baja para descansar

Coge otro cajón
Y alguna silla
Para ayudar a la mudanza

Recorre con asombro los nuevos pasillos
Piensa en cómo olerá aquí la lluvia
Cuando decida venir

Mira tu mano
Sostenerse del nuevo barandal
Mira de reojo
El escenario que con timidez se aproxima

Tras las puertas vecinas
Todas iguales
Sabes que hay ojos
Que te miran
Con expectación te miran
Quieren saber por tu rostro
Si eres de los que hacen fiestas
O de los que toman la administración

Mientras
El reino de lo desconocido
Se apodera de la estancia
Para formar en tu rostro
Figuras
Inciertas como las cajas
Cuando las vacías
Inquietas como las sobras
De yeso o tapiz.

*14 de abril, arribo a la nueva casa, la casa definitiva, la nuestra, la mítica, la que habrá de vincularnos por el resto de nuestras vidas, la pelona que habrá que ir decorando poco a poco.

05 abril 2013

S/T

Y al despertar la luz volvía a estar ahí
esplendorosa atomizada inmemorial
lista ¿para mostrarme qué?
¿lo bello del mundo lo inhóspito del mundo?
¿el contraste en su fatiga la sombra en su timidez?

Al despertar la claridad
de un cuerpo bien delineado:
el camino que se revela
el amplio espectro de la vida
en su plena pulsión y potencia.

Luz
luz querida
luz incompleta
para ti la ofrenda de mis ojos juzgantes
que te sacarán de tu vacilante oscuridad.

03 abril 2013

Collage

No se decide el día a mostrársenos en su esplendor.
Permanece inhibido y expectante, como aguardando por una señal.

28 marzo 2013

Signos que placen


Qué más da que tus antepasados
hablaran otra lengua.
(Una lengua que ya nadie conoce.)
Con palabras apenas se formaba
un escudo capaz de dar amparo
para tiempos de paz.
Porque en tiempos de guerra,
en tiempos del amor
me hablabas en una lengua más antigua,
más oscura que el tinte de tu pelo,
más profunda
que aquellos sonidos balbucientes
de tus antepasados,
una lengua
más viva que la sangre
de tus labios rojos,
una lengua capaz de desafiar
renglones de palabras,
que traspasaba audaz
a mi lengua,
un sabor más verde
que la hierba,
más marino
que el mar.

Puedes creer en los signos que te plazca, JÜRI TALVET

+++

La de Octubre de 1999 no fue la primer revista de literatura que compré, pero este poema de la página 35 sí lo ubico como el primero en mi vida que me inquietó, que me pareció sin más ni más interesante.

No fui precoz como lector, menos como lector de poesía, pecado imperdonable que se debe más a las costumbres hogareñas que a una falta genuina de interés. Mis padres me heredaron otros gustos como el de la música y otros hábitos como el de la introspección y la soledad (es decir, su fuerte no era sentarse a escucharme y a platicar conmigo), por lo que la lectura tuve que inducírmela, la poesía tuve que construírmela, el sentido poético tuve que descubrírmelo con la misma paciencia y motivación que un arqueólogo cuando está excavando Bonampak o Judea.

Tenía 17 años cuando leí este poema, del cual no entendí mucho, sobre todo por el título, parte fundamental de cualquier texto para mí en ese entonces. Y es que esa palabra “signos”, no sé, me parecía incómoda, me parecía que no cabía ahí, no alcanzaba a entenderla, me arruinaba la lectura, no podía leer ya el resto del poema sin tener esa palabra de reojo.

Y luego esas palabras como “lengua” o “antepasados”, palabras (o signos) con las cuales me parecía que se anunciaba un tono solemne, un tono del cual no me interesaba sentirme partícipe, no, ya había escuchado términos como literatura basura, crack, yonki, beatniks, así que no me permitiría nada solemne, nada que me hiciera dar un paso adentro hacia los lugares comunes, lo formal, lo serio.

Resultado: todavía no llegaba al tercer verso y ya estaba lleno de prejuicios. Normal que no pudiera seguir adelante, sobre todo si entre los versos 7 y 9 comienza a darse una transición que generalmente aparece en los buenos poemas y de la cual tardaría mucho tiempo en tomar conciencia.

Transición que demuestra que el lenguaje no puede permanecer quieto (una de las habilidades del escritor es, precisamente, potenciar la resignificación de la lengua, abrir nuevos sentidos a través del uso, del acomodo de las palabras, esa materia prima infinita parecida a una montaña de piezas Lego). Transición que pasa de la lengua-lenguaje-idioma a hablar de la lengua-lenguaje-erótico, y aunque en ambas existe un encuentro que solo es posible a través de la comunicación entre emisor y receptor, en una hay extinción mientras que en la otra, más imperecedera (una lengua más antigua que la lengua, ya muerta, que usaban los antepasados), lo que hay es el misterioso sabor de lo oscuro, lo profundo, lo que nos potencia la emoción y los sentidos, que hace que sea posible experimentar “un sabor más verde que la hierba y más marino que el mar”.

Y claro, el sentido de este poema parece ser a todas luces amoroso, relativo al encuentro explosivo de un beso bien vivenciado, sin embargo, usando el mismo juego de significados del poema, la imagen de una lengua “que traspasaba audaz a mi lengua” no tiene por qué significar únicamente un beso, también puede ser que esa lengua oscura y profunda que se ha encontrado y que nos habla signifique otra cosa, algo más amplio, algo que abarque todo aquel encuentro que nos permite experimentar la emoción de la unicidad. ¿Qué gran poeta no ha escrito sobre esta sensación de estar unido a algo, a alguien, y por lo mismo sentir que se accede a algo, sino superior, sí al menos trascendente?. El verdadero conocimiento, ya sea en forma de ciencia, arte, diálogo, reflexión, contemplación, etc. abreva siempre de esta emoción.

Hace más de 12 años que leí este poema sin entenderle gran cosa pero que, por alguna extraña razón (la intuición de algo que ya habitaba dentro de mí y que me aguardaba), marqué con una pequeña estrella dorada (pero invisible) como pendiente, como intrigante, como sombra en pleno que, sin prisa alguna, poco a poco iría perfeccionándose en claridad... aunque no tanta, todavía no comprendo muy bien el título, aunque ciertamente ya empleo la palabra “signos” como si nada en mis propios poemas.



1. Talvet | biografía
2. Talvet | poemas
3. Talvet | wikipedia
4. Talvet | youtube (lectura de Jüri Talvet y Albert Lázaro-Tinaut en el IX Festival Internacional de Poesía Moncayo)

13 marzo 2013

ROBERT GRAVES

Tecnología es un nombre griego compuesto que significaba originalmente "el asunto de la artesanía" pero que ahora significa "la aplicación de la mecánica a la manufactura", y la manufactura que originalmente significaba "hecho a mano" y casi siempre implicaba labor dura, ha llegado a abarcar la producción de bienes por medios casi totalmente mecánicos. Así pues, un jersey hecho en la casa ya no puede llamarse una manufactura, es un producto de la artesanía. En cuanto a la guerra secreta entre la ciencia y la poesía, uno debe estudiar sus significados originales para que tenga algún sentido. Ciencia, que significa "el arte de saber", es el equivalente latín de la palabra griega filosofía que significa "amor a la sabiduría". Y poesía (es extraño el número de científicos que lo ignoran) proviene del verbo griego pioein que significa "hacer" o "fabricar", lo cual explica maker, la antigua palabra anglo-escocesa para poeta, como en el famoso Lament fot the Makers de Dunbar. La verdadera poesía hace que ocurran cosas.

ROBERT GRAVES, ¿Qué es lo que no ha ido bien?

09 marzo 2013

Collage

La vida es una constante interpelación, un llamado jabesiano a la hospitalidad,
al reconocimiento de nuestra participación integral en los procesos de la naturaleza y el cosmos.
Como es arriba es abajo, afirma la máxima alquímica.
Entre el polvo estelar y el polvo terrestre
la única diferencia sería de espesor, de textura,
de modos de manifestarse energéticamente. 


(Texto de Esther Seligson, tomado de "Forjar la luz", prólogo de "Cuerpo Terrestre y su Proyección Celeste" (Universidad del Claustro de Sor Juana + Trilce Ediciones, 2005) que explora la obra del artista plástico Saúl Kaminer. La imagen, en su parte central, muestra al árbol sefirótico, o árbol de la vida, de la kabaláh)

27 febrero 2013

18 febrero 2013

S/T

No estés triste Plutón
Lejos del Sol cerca del vacío
Pequeño desterrado sin razón de ser

Piensa en los años 30
------------cuando te acogimos con entusiasmo
No pienses en lo de este siglo
En aquella vez que te dijimos
“No eres tú
----------somos nosotros”

No hubo astrólogo
----------que te considerara planeta
Aunque todos respetaran tu tránsito:
Siempre será bueno que pases
Por nuestra carta natal

Plutón hermoso plutoide
No nos extrañes
No valemos la pena
Quédate con Eris y Sedna
Formen bellos conjuntos
Que alguien mejor
-----alguien con luz
Sepa contemplar.

*18-febrero-1930, Clyde Tombaugh descubre Plutón. 24-agosto-2006, la Unión Astronómica Internacional acuerda que Plutón no es un planeta sino un plutoide, es decir, un planeta enano situado más allá de la órbita de Neptuno. En Astrología, Plutón es el planeta de la transformación y de los grandes retos. ¿Qué será de Plutón en el futuro?

04 febrero 2013

S/T

-Uno de tantos poemas escritos durante el sexenio de Felipe Calderón en desaprobación a su fatal estrategia de emplear a las fuerzas armadas para combatir cuerpo a cuerpo, arsenal a arsenal, y en plena vía pública, al crimen organizado-

I.
Nuestros muertos siempre
Nos habían sido adorables

Mi abuelo sin ir más lejos
Bohemio ferrocarrilero miembro del Reader’s Digest
De pronto una mañana de septiembre plaf
Su cuerpo de 70 años amanece
Tranquilo y sin dolores pero sin él

O mi abuela su consuegra
Ciega y sonriente los últimos diez años
También una mañana de mucho sol
Iluminó la alcoba con su propio plaf
Una muerte serena y llamativa

Los hubo también quienes murieron de frío
O de infarto al miocardio
Por un mal amor
O por un triunfo histórico

Los hubo suicidas
Y los hubo en actos heroicos
Los hubo maldiciendo a la vida
Hasta el último instante

Los hubo redentores insurrectos amargados
Generosos indiferentes vengativos
Pesimistas indigentes admirados
Los hubo quienes no aprendieron a leer
Los hubo con sus papeles en regla
Y hasta los hubo por indigestión
O a mitad de un paisaje rulfiano
Por soledad o accidente

Incluso nuestros muertos
Por asesinato o tortura
No nos sabían distinto
Esas categorías
También se podían festejar

II.
Hoy nuestros altares lucen incómodos
Ya no sabemos si seguir
Siendo el país que alegre celebra a sus muertos

Los bailes y la memoria
Se ejecutan con reservas

Nuestras ofrendas dudan
Estamos desorientados

Somos novatos en un deporte desconocido
Somos Kosovo pero sin ruinas
Sarajevo sin canción de U2
Kabul sin tropas americanas
Hiroshima sin malformaciones
Stalingrado sin stukas
Santiago el primer 11-S

Somos los incautos a mitad
De India y Pakistán
De Israel y Palestina
Con la salvedad de que un muro
Nos sigue pareciendo un muro
Y no una frontera cerrada
Qué atacar o defender

III.
Aires de guerra
Corriendo por montes y rascacielos
Como el resultado inesperado
De una larga y mal hecha ecuación

Nuestra condición comienza a cambiar
El gen de la tierra muta a lo oscuro
¿Cambiarán nuestras facciones?

No terminábamos aún de esclarecer
Quiénes éramos
Cuando ya somos otros

La corrupción en nuestra historia
No apuntaba al exterminio

Nuestros brazos abiertos
Eran sinceros no sabíamos
Cómo ahorcar después

Nunca un gesto de grandeza
Salió de nosotros
En menosprecio del otro

Éramos desconfiados
Pero del propio potencial

No sabíamos
Cómo perder la cordura

Respetábamos
Los códigos para matar

IV.
Este juego no nos correspondía
Este camino cómo hacer para desandarlo

Muertos que ojalá no fueran nuestros
Muertos mal cuantificados
Muertos sin paradero
Muertos sin Estado
Muertos que son el sueño de cualquier dictadura
Muertos que no nos dejarán en paz
Aunque no sea nuestra moral
La destinada a sucumbir en el espejo

"También nosotros tuvimos una guerra"
Diremos al mundo
A pesar de no quedar claro
Quién rayos fue el enemigo
------(indefensión indefinición
------palabras que se asemejan
------que comienzan una especie de baile burlón)
Y sólo haya servido para matarnos entre nosotros
En mayor proporción
Que hace 100 o 200 años

Muertos que no nos dejarán en paz
Que se acumulan
En ghettos sin geografía
En duelos entre el olvido y la memoria
En cifras que apenas
Son meros estimados
Y que alguien con micrófono
Va actualizando cada mañana

V.
Nadie en ningún lado
Debería morir
Por un fuego cruzado (tras otro)
O por la mala ejecución de un plan (tras otra)
Por errores de ejércitos y/o sicarios
O por tener información-clasificada
Aún así tengas 6 años y no sepas
Qué es la información-clasificada
O seas pariente lejano de alguien que tiene
Información-clasificada

Nadie jamás
Debería morir
Sin saber la razón por la que es muerto
Del mismo modo que nadie
En ningún lado jamás
Debería ser un desaparecido
O un desplazado

Frías cifras fríos nombres
Como si con ellos fuera ya imposible
Cualquier síntoma de calor
Cualquier signo de calidez
Cualquier posibilidad de alumbrar

Enfermedades infartos crímenes pasionales
Accidentes vejez trastornos epidemias
¿Dónde están?
¿Por qué nos han abandonado?

He aquí nuestra nueva afrenta
Formándose de un barro con olor a pólvora:
Adaptar nuestras fiestas y altares
A la recién inaugurada dinámica de nuestro territorio
Un campo de exterminio institucional.

México, Día de Muertos del 2011